La libertad es un derecho; por eso decídete y lucha por lo que deseas. Ferrer,D(2013)

jueves, 17 de abril de 2014

Cheo Feliciano

(José Luis Feliciano Vega; Ponce, 1935) Cantante y compositor puertorriqueño, uno de los intérpretes de música latina más destacados durante la segunda mitad del siglo XX. Ha cultivado los más variados géneros y estilos, desde los ritmos más tropicales del son y la guaracha hasta el bolero y la canción romántica.
Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes, Cheo Feliciano comenzó su carrera musical apenas acabada la enseñanza secundaria. Se enroló en los conjuntos Ciro Rimac's Review, Marianaxi de Luis Cruz y Kako y su Trabuco, además de colaborar ocasionalmente con la orquesta de Tito Rodríguez.


Cheo Feliciano.

En 1955 pasó a ser el cantante del Sexteto dirigido por Joe Cuba, formación pionera en la introducción de nuevos sonidos tropicales en la que permaneció diez años y que le dio la oportunidad de darse a conocer internacionalmente. Fue una fructífera etapa para su carrera artística, materializada en la grabación de diecisiete álbumes, pero que desafortunadamente se vio interrumpida en 1965 por culpa de su adicción a las drogas.

Tras un largo periodo apartado de los escenarios, reapareció en 1971 invitado por las Estrellas de Fania para grabar el mítico concierto que reunió a los principales artistas salseros de la época, entre ellos Ray Barretto, Pete Conde Rodríguez, Yomo Toro, Bobby Valentín, Héctor Lavoe y Willie Colón. Con el tema Anacaona (1972), compuesto por Curet Alonso, mostró su particular forma de interpretar salsa, diferente pero al mismo tiempo cercana a los más genuinos ritmos del Caribe, como el son, el guaguancó, el merengue y la guaracha.

Después de grabar quince discos en solitario con el sello Fania, en 1983 fundó su propia empresa discográfica, Coche Records; ese mismo año grabó en directo un concierto celebrado en el Centro de Bellas Artes de San Juan con el nombre 25 Años de Sentimiento. En 1984 fue homenajeado por varios de los artistas con los que compartió escenarios, como Joe Cuba y Ruben Blades, en el concierto Tributo a Cheo Feliciano. El triunfo a nivel internacional de la salsa le llevó a actuar en conciertos a ambos lados del Atlántico; en España, Cheo Feliciano fue una de las estrellas invitadas del prestigioso Carnaval de Tenerife, en las ediciones de 1982, 1983 y 1985. En 1992 regresaría a la península para actuar junto a otros artistas puertorriqueños en el marco de la Exposición Universal de Sevilla.

En 1990 pasó a trabajar para el sello RMM del productor Ralph Mercado, el más importante de música latina durante los años noventa, con el cual grabó cinco discos: Los feelings de Cheo, Cantando, Motivos (en el que se adentró en el género del bolero), Un sólo beso y Una voz... mil recuerdos, un homenaje a las figuras más legendarias de la música latinoamericana.

Su ingente contribución a la música latinoamericana ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones, entre los que se encuentran el Daily News Award, concedido por este prestigioso periódico neoyorquino; la Copa de Oro en Venezuela, uno de los países que más le aplaudió; el Latin New Award; y el premio Agueybaná, que le fue concedido en su isla natal.


Murió, en Puerto Rico en un accidente de tráfico con el vehículo que conducía y en el que no llevaba puesto el cinturón de seguridad. Iba a su casa en la localidad de Cupey (a las afueras de San Juan) en un Jaguar que se estrelló con fuerza contra un poste de cemento, lo que causó su muerte en el acto a las 04.13 horas el 17 de abril de 2014.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


Gabriel José García Márquez nació en Aracataca (Colombia) en 1927. Cursó estudios secundarios en San José a partir de 1940 y finalizó su bachillerato en el Colegio Liceo de Zipaquirá, el 12 de diciembre de 1946. Se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cartagena el 25 de febrero de 1947, aunque sin mostrar excesivo interés por los estudios. Su amistad con el médico y escritor Manuel Zapata Olivella le permitió acceder al periodismo. Inmediatamente después del "Bogotazo" (el asesinato del dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá, las posteriores manifestaciones y la brutal represión de las mismas), comenzaron sus colaboraciones en el periódico liberal El Universal, que había sido fundado el mes de marzo de ese mismo año por Domingo López Escauriaza.

Había comenzado su carrera profesional trabajando desde joven para periódicos locales; más tarde residiría en Francia, México y España. En Italia fue alumno del Centro experimental de cinematografía. Durante su estancia en Sucre (donde había acudido por motivos de salud), entró en contacto con el grupo de intelectuales de Barranquilla, entre los que se contaba Ramón Vinyes, ex propietario de una librería que habría de tener una notable influencia en la vida intelectual de los años 1910-20, y a quien se le conocía con el apodo de "el Catalán" -el mismo que aparecerá en las últimas páginas de la obra más célebre del escritor, Cien años de soledad (1967). 
Desde 1953 colabora en el periódico de Barranquilla El nacional: sus columnas revelan una constante preocupación expresiva y una acendrada vocación de estilo que refleja, como él mismo confesará, la influencia de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna. Su carrera de escritor comenzó con una novela breve, que evidencia la fuerte influencia del escritor norteamericano William Faulkner: La hojarasca (1955). La acción transcurre entre 1903 y 1928 (fecha del nacimiento del autor) en Macondo, mítico y legendario pueblo creado por García Márquez. En 1961 publicó El coronel no tiene quien le escriba, relato en que aparecen ya los temas recurrentes. En 1962 reunió algunos sus cuentos bajo el título de Los funerales de Mamá Grande, y publicó su novela La mala hora. Muchos de los elementos de sus relatos cobran un interés inusitado al ser integrados en Cien años de soledad. En la que Márquez edifica y da vida al pueblo mítico de Macondo (y la legendaria estirpe de los Buendía): un territorio imaginario donde lo inverosímil y mágico no es menos real que lo cotidiano y lógico; este es el postulado básico de lo que después sería conocido como realismo mágico. Se ha dicho muchas veces que, en el fondo, se trata de una gran saga americana. En suma, una síntesis novelada de la historia de las tierras latinoamericanas. En un plano aún más amplio puede verse como una parábola de cualquier civilización, de su nacimiento a su ocaso.

Tras este libro, el autor publicó la que, en sus propias palabras, constituiría su novela preferida: El otoño del patriarca (1975), al que seguiría el libro de cuentos La increíble historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1977), y Crónica de una muerte anunciada (1981).

El amor en los tiempos del cólera, se publicó en 1987.
En 1982 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura.

Una vez concluida su anterior novela vuelve al reportaje con Miguel Littin, clandestino en Chile (1986), escribe un texto teatral, Diatriba de amor para un hombre sentado (1987), y recupera el tema del dictador latinoamericano en El general en su laberinto (1989), e incluso agrupa algunos relatos desperdigados bajo el título Doce cuentos peregrinos (1992). Del amor y otros demonios (1994) y Noticia de un secuestro (1997). En 2002, García Márquez publicó el libro de memorias Vivir para contarla, el primero de los tres volúmenes de sus memorias. La novela, Memoria de mis putas tristes, apareció en 2004.
En 2007, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron una edición popular conmemorativa Cien años de soledad.

Tras la  lucha contra el cáncer. Muere en Ciudad de México el 17 de abril de 2014 a sus 87 años.

Novela:
La hojarasca 1955
El coronel no tiene quien le escriba 1961
La mala hora 1962
Los funerales de la Mamá Grande 1962
Cien años de soledad 1967
El otoño del patriarca 1975
Crónica de una muerte anunciada 1981
El amor en los tiempos del cólera   1985
El general en su laberinto    1989
Del amor y otros demonios 1994
Memoria de mis putas tristes 2004

martes, 15 de abril de 2014

Leonardo da Vinci

Artista, pensador e investigador italiano que, por su insaciable curiosidad y su genio polifacético, representa el modelo más acabado del hombre del Renacimiento (Vinci, Toscana, 1452 - Amboise, Turena, 1519). Leonardo da Vinci era hijo ilegítimo de un abogado florentino, quien no le permitió conocer a su madre, una modesta campesina.

Leonardo se formó como artista en Florencia, en el taller de Andrea Verrochio; pero gran parte de su carrera se desarrolló en otras ciudades italianas como Milán (en donde permaneció entre 1489 y 1499 bajo el mecenazgo del duque Ludovico Sforza, el Moro) o Roma (en donde trabajó para Julio de Médicis). Aunque practicó las tres artes plásticas, no se ha conservado ninguna escultura suya y parece que ninguno de los edificios que diseñó llegó a construirse, por lo que de su obra como escultor y arquitecto sólo quedan indicios en sus notas y bocetos personales.

Leonardo da Vinci

Es, por tanto, la obra pictórica de Leonardo da Vinci la que le ha hecho destacar como un personaje cumbre en la historia del arte, debido a una veintena de cuadros conservados, entre los cuales destacan La Gioconda o Mona Lisa, La Anunciación, La Virgen de las Rocas, La Santa Cena, La Virgen y Santa Ana, La Adoración de los Magos, el Retrato de Ginebra Benzi. Son composiciones muy estudiadas, basadas en la perfección del dibujo y con un cierto halo de misterio, en las que la gradación del color contribuye a completar el efecto de la perspectiva; en ellas introdujo la técnica del sfumato, que consistía en prescindir de los contornos nítidos de la pintura del «Quattrocento» y difuminar los perfiles envolviendo las figuras en una especie de neblina característica. El propio Leonardo teorizó su concepción del arte pictórico como «imitación de la naturaleza» en un Tratado de pintura que sólo sería publicado en el siglo XVII.


Interesado por todas las ramas del saber y por todos los aspectos de la vida, los apuntes que dejó Leonardo (escritos de derecha a izquierda y salpicados de dibujos) contienen también incursiones en otros terrenos artísticos, como la música (en la que destacó tocando la lira) o la literatura. Según su criterio no debía existir separación entre el arte y la ciencia, como no la hubo en sus investigaciones, dirigidas de forma preferente hacia temas como la anatomía humana (avanzando en el conocimiento de los músculos, el ojo o la circulación de la sangre), la zoología (con especial atención a los mecanismos de vuelo de aves e insectos), la geología (con certeras observaciones sobre el origen de los fósiles), la astronomía (terreno en el que se anticipó a Galileo al defender que la Tierra era sólo un planeta del Sistema Solar), la física o la ingeniería.

En este último terreno fue donde quedó más patente su talento de precursor a juicio de las generaciones posteriores, ya que Leonardo concibió multitud de máquinas que no dio a conocer entre sus contemporáneos y que la técnica ha acabado por convertir en realidad siglos más tarde: aparatos de navegación (como un submarino, una campana de buceo y un salvavidas), máquinas voladoras (como el paracaídas, una especie de helicóptero y unas alas inspiradas en las de las aves para hacer volar a un hombre), máquinas de guerra (como un puente portátil y un anticipo del carro de combate del siglo xx), obras de ingeniería civil (como canalizaciones de agua o casas prefabricadas), máquinas herramientas (como una hiladora, una laminadora, una draga o una cortadora de tornillos), fortificaciones, entre otros.


Sin embargo, el genio de Leonardo le encaminó a tal cantidad de objetivos diferentes que apenas ejerció influencia sobre la marcha de los distintos campos que tocó (aunque sí obtuvo un gran prestigio personal, que ha perdurado hasta nuestros días): muchos de los proyectos que emprendió quedaron inacabados cuando otros nuevos atrajeron su interés; y, en cuanto a los inventos, se limitó a concebir ideas útiles, pero no se esforzó por plasmarlas en modelos viables que pudieran funcionar, por lo que la mayoría de sus investigaciones fueron especulaciones teóricas sin consecuencias prácticas. En ellas se concentró a partir de 1516 cuando, con las manos afectadas por una parálisis, pasó a vivir en Francia bajo la protección de Francisco I.

domingo, 13 de abril de 2014

LA PAZ, MÁS QUE UN CONCEPTO.

 Hablar de paz puede tomar minutos, horas, días. Reflexionar, indagar, sentir inquietudes, puede ser una pregunta constante que emite pausas e invita a pensar si los actos individuales contribuyen a la sociedad de manera positiva o no. De allí que, la paz y la verdad, guarden una íntima relación; ambas dependen de quien este observando tras la lupa, es un concepto y estilo individual con influencia colectiva.


Señala, Molina Rodríguez, C y Cortés Ramos, F. (2004) “la paz, al igual que la libertad, es un clamor universal, que surge como resultado de las dificultades que atraviesa la sociedad” (p.110). En relación a lo planteado, se proyecta una visión mundial y posibles conflictos, siendo esta una palabra clave en todo proceso de paz, este último puede ser visto desde un ámbito negativo o positivo, permitirá apreciar nuevas oportunidades para dialogar, conciliar, crear acuerdos, cambios y acciones.
Ahora bien, cada conflicto trae consigo consecuencias que de uno u otro modo moverán la vida del grupo afectado por las circunstancias, todo ello se ocasiona naturalmente por la existencia de distintos intereses, ideas, visiones, planes por ejecutar. Hechos  que pueden empezar por leves discusiones, pasando por romper relaciones, llegando incluso a conflictos bélicos. En el ámbito mundial, existen dos grandes referencias que marcaron la existencia humana, como lo fueron: las dos guerras mundiales, esto demuestra como los intereses o ambiciones de pocos deciden la existencia de muchos.
Continuando la idea, tras el conflicto, viene el diálogo y los acuerdos, uno de los hechos que así lo confirman fue la Declaración del Día Internacional de la Paz, fecha que recuerda la importancia de respetar las ideas ajenas, aun cuando no se compartan. Esta cita se lleva a cabo el 21 de septiembre desde 1981, planteándose como principales objetivos: el cese de violencia, actividades en pro de la paz, unión, fomento de los Derechos Humanos, de la justicia, igualdad, evitando la discriminación por religión, color de piel, nacionalidad, entre otros.
Evidentemente, la paz se aprecia desde dos perspectivas, influenciadas por aspectos: sociales, políticos, culturales y económicos. De manera que existe, la paz lograda tras un conflicto  o guerra y también paz: estado interior de cada ser humano. En cuanto a este último, para lograrlo se debe educar desde los primeros años de edad, se empieza en el hogar y posteriormente en la escuela, promoviéndose valores como: la honestidad, justicia, tolerancia, respeto, amor, comunicación positiva y gratitud.
Vemos, que es en el hogar donde se colocan los primeros cimientos para tener seres que interactúen de manera adecuada, manteniendo la calma en cada situación que puede colocar en contraposición sus ideas o intereses con cierto grupo. Los educadores por su parte deben procuran enseñar con su ejemplo, además de formarse constantemente en su crecimiento personal, trabajo interior, educando en cuanto a los tipos de violencia alertando así a las posibles víctimas o victimarios.
Para finalizar, el concepto de paz fue distinto desde la época de los griegos y romanos, tal como lo es en la actualidad para uno u otro ser, una verdad semejante a un espejo roto donde cada quien toma cierta porción y da la apreciación de ello. Por ello, es importante dialogar, velar por la justicia e igualdad, empezando por acciones pequeñas pero significativas, que generen modificaciones en el entorno donde habitad el individuo, demostrando una vez más que todo cambio empieza en el interior de cada ser, para así irradiar a quienes le rodean.
Escrito por: Ferrer, D (2014)


REFERENCIAS.
Ecured. (s/d). [Documento en línea]. Disponible: http://www.ecured.cu/index.php/D%C3%ADa_Internacional_de_la_Paz Consulta: [2014, abril 13].
Historia del Día Internacional de la Paz. (s/d). [Documento en línea]. Disponible: http://www.guiainfantil.com/fiestas/diainterpaz.htm Consulta: [2014, abril 13].
Molina Rodríguez, C y Cortés Ramos, F. (2004). El gran libro de los valores. Bogotá, Colombia: Círculo Cultural.

Unesco. (s/d). [Documento en línea]. Disponible: http://www3.unesco.org/iycp/kits/Depliant%20d%C3%A9cennie/Depliant%20esp%20def.pdf Consulta: [2014, abril 13].

SLIDESHARE

SALVADOR DALÍ