La libertad es un derecho; por eso decídete y lucha por lo que deseas. Ferrer,D(2013)

sábado, 6 de octubre de 2018

"La persistencia de lo ancestral": Entrevista a Diana Ferrer. Por: Leonardo Bustamante


"La persistencia de lo ancestral": Entrevista a Diana Ferrer. Por: Leonardo Bustamante
Diana Ferrer (Rubio, Venezuela, 1991). Es artista plástico y fotógrafa. Lcda. En Geografía e historia (UPEL, 2014). Magister en “Orientación en la conducta”. Egresada de la Escuela de artes plásticas "Valentín Hernández Useche" (2018). Diplomado en Arte rupestre (UNEFEM, 2017)
  
L.B. Una obra cobra mayor significación cuando conocemos a su creador. ¿Quién es Diana Ferrer y cuáles son las anécdotas de su infancia y juventud que indicaron que el camino era el de la dedicación al arte?
D.F. Soy una mujer venezolana, nací en un pueblo del Táchira llamada Rubio. Suramericana. Crecí con mis padres, personas profundamente sensibles a la naturaleza. Viví en una finca y mis días de infancia tomaron forma entre las plantas y los animales, lo cual despertó en mí la sencillez ante la vida y un alto grado de inocencia que desencadenó en conexión creativa y artística. Desde mis cinco años mamá decidió guardar mis dibujos. Luego crecí, llegué a los ocho años empecé con inquietudes respecto a la sociedad, a la vida. Era muy destacada a nivel académico así que se abrieron varios caminos y afectos de mis profesores y compañeros. Llegué al liceo e indagué sobre el arte. Practicaba con dibujos comerciales y figuras antropomorfas para así desconectarme de lo cotidiano y poder ir más hacia lo creativo. Vale acotar que en ese momento desconocía totalmente la academia, la estética, entre otros aspectos. Seguí leyendo, buscando un más allá. Cumplí quince años y por razones de mudanza debí iniciar mi vida lejos de mis padres. Partí con su bendición y una maleta llena de metas por lograr. Como lo planeé, logré graduarme a los 17 años de bachiller en ciencias en el Liceo “Pedro María Morantes” en San Cristóbal. En unos meses la OPSU me asignó directamente en la UPEL del Municipio Rubio. Allí continué mi formación académica y me convertí en preparadora de mi facultad, específicamente en “Historia de las civilizaciones”. Indagué y preparé diferentes recursos pedagógicos y académicos sobre los pueblos antiguos y su arte. Entonces pude comprender con
mayor conciencia la evolución, la esencia del ser humano: vi cómo el arte es siempre un canal de comunicación y herencia. Esos años fueron de crecimiento personal y académico. Pasaron cuatro años y medio llenos de matices, alegrías, experiencias, viajes y afectos. En ese lapso inicié el estudio formal del arte. Esto lo hice en La Casa de la Cultura de Rubio y si de anécdotas se trata hablaré de una profesora que allí me dijo que no servía para el arte. Pasé días con esto en mi cabeza y luego recordé que en primaria había creado una obra muy particular y me causó revuelo en mi esencia. Así que ese recuerdo fue mayor que las palabras de aquella profesora. Comprendí que debía insistir en mi meta, seguí adelante y llegué a los cursos libres que ofrecía la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas “Valentín Hernández Useche”, conocí a la profesora Rosaura, Maybe Hernández; los artistas Héctor Baptista, Ricardo Vivas, Freddy Castro de la Galería Dalí, Humberto que es un ceramista y todos ellos fueron excelentes guías de mi camino en ese inicio, para después darle paso al profesor Henry, Walter y Rafael Sánchez; de todos ellos fui aprendiendo lo que ofrecían según sus capacidades, y hoy les agradezco haber estado allí en mi camino. Durante ese lapso de tiempo culminé mi carrera en la UPEL. Me gradué como profesora con especialidad de Geografía e historia en mayo del 2014. Continué mi camino, ingresé a la formación ya vocacional de Arte Puro en la escuela anteriormente mencionada, y a la par decidí iniciar una Maestría en el Centro de Investigaciones Psiquiátricas, Psicológicas y Sexológicas de Venezuela (CIPPSV). Esos años para mí fueron ir desde la oscuridad hacia la luz. Supe ver morir a la oruga para ver que le brotaran alas a esta mariposa. Hice un reinicio como mujer, me convertí oficialmente en artista plástico y Magister en Ciencias con mención en Orientación de la conducta, cuya investigación se orientó hacia el arte-terapia como disciplina que fortalece la autoestima en las mujeres, siendo esta una investigación que contribuyó a mi vida. Confieso que ha sido un camino largo, lleno de aciertos y desaciertos. El arte ha sido mi puerta para ingresar a una mayor conciencia. 


“He pintado con los fluidos de mi vientre y algunos se muestran en contra de ello. Ese fue mi descubrimiento para sanar heridas ancestrales y emocionales que estaban encriptadas en mi ser de mujer


Diana F. Entre sus pinturas (2017)
Descubrí mucho, aprecié leyendas, conexiones, culturas. Ahora procuro conectarme con la claridad ya sin máscaras, con la fuente para mirar la realidad desde una óptica amorosa y resiliente. Para mí sencillamente la vida está llena de alquimia. El arte es un proceso magnífico pues si lo admites te lleva a la magia del despertar. Ayer mis padres germinaron en mí la sencillez de lo natural y hoy todo ello se aflora en mis obras que muestran la manifestación de un mundo desconocido, albergado en el inconsciente, lo sensible; una danza entre lo real y lo imaginario, una mirada hacia lo ancestral, a la historia, lo femenino.  

L.B. ¿Cómo fue el encuentro con los petroglifos y de qué modo se manifestó la necesidad de elaborar una plástica a partir de estos?
D.F. Ya los conocía desde mi formación en historia pero no con la misma inquietud. Cuando escuché del diplomado en Arte rupestre me dio mucha curiosidad, pues fusionaba la historia, los pueblos y el arte. Decidí inscribirme y todo se dio de modo favorable. Las salidas de campo eran magníficas, creo en la esencia que nos conecta y precisamente el viaje al Yaure, en el Estado Barinas, la Puerta del Sol, me marcó con su misterio. Fue un viaje inolvidable: solo quien está allí puede sentir en su piel y en todo su ser esa magia que te habla a través de la naturaleza. Así que empecé con ellos y la admiración por los glifos femeninos, la cosmovisión ancestral. Un día tomé mis fluidos, pinté un glifo y así empezó este camino.

L.B. ¿Cómo fue el proceso de selección de los colores, organización elementos y composición de sus obras que sugieren lo ancestral?
D.F. Los colores eso solo lo sientes, es conexión que emana sencillamente está ahí adentro, solo esperando un sentir coherente para brotar. Asumo que los capté en cada petroglifo, en la naturaleza, en las vivencias de cada encuentro. La organización fue hacer los calcos con cuidado, registrar fecha, lugar, hora, todo de modo riguroso como las investigaciones lo ameritan. Luego empleé medios para pasarlo al lienzo, procurando respetar lo fidedigno del glifo, con la intención de destacar los surcos, lo ancho, las curvas, la simbología, y lejos de convertirlo en copias, lo que procuro es invitar a reconocer lo valioso de este legado, promoviendo además una enseñanza pedagógica de la historia, saliendo de cuatro paredes hacia el campo, partiendo así por nuestra historia regional.

L.B. Tu obra llamada “El parto” resulta particularmente impactante, ¿Cuál fue el contexto de su producción y qué deseas que el espectador experimente al hallarse ante esta?
D.F. El parto es mi obra favorita. Cuando la inicié solo sentí fondear el lienzo con movimiento. Hice círculos concéntricos con texturas que activan el sentido del tacto. Luego todo se fue dando. El arte para mí es así, te eleva y sale de mí la creación. Procuro no percibir nada de nadie ni imponerles lo que deben sentir y opinar. El ser humano responde a muchos factores pero si de desear se trata sencillamente deseo que su ser interno mire con sabiduría la magia de la mujer, de su encuentro con el hombre, de los hijos como resultado de ese cincuenta por ciento dado por cada progenitor para procurar un cien por ciento. Ese que a su vez tiene una historia llena de penumbra o de luz según como decida vivirlo. Hay partos de todo tipo no solo de ese que allí se ve, sino también las ideas, las metas, los cambios, todo lo resumo en una mirada desde la admiración y el agradecimiento de lo heredado que hoy ha llegado hasta nosotros enhorabuena.


"El parto". Acrílico sobre lienzo. 60x80cm
L.B. ¿Cuál es el mensaje que deseas comunicar a través del arte?
D.F. Apuesto por generar inquietud, interrogantes, cuestionamientos propios y colectivos que comuniquen lo positivo, reflexivo y la importancia de cambiar ser flexibles sinceros y cada día crear nuestra mejor versión de sí mismos para tener sociedades más humanas en lo que el sentido amplio de la palabra refiere.

L.B. Los ancestros tuvieron dioses ¿qué opinión puedes dar sobre ese más allá que perseguimos los seres humanos?
D.F. En mi caso no persigo nada más allá, pues solo soy este ahora. Los ancestros eran sabios y estaban desde mi punto de vista conectados con la fuente. Valido sus modos de vida y cosmovisión tan interesante. Yo soy una mujer que va reconsiderando sus ideas cada cierto tiempo. En este momento te digo que para mí el más allá es, sencillamente, la liberación del cuerpo para ascender en consciencia.

L.B. ¿Cuáles proyectos artísticos a futuro piensas desarrollar y bajo cuáles expresiones o enfoques?
D.F. Tengo un proyecto cercano el enfoque es por supuesto contribuir de modo positivo bajo el auto-conocimiento y la conexión mediante la sana expresión emocional a través de obras creadas en diferentes técnicas y materiales.



Por: Leonardo Bustamante
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Instagram: @dianaferrerarte

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